DAFNE
La oscuridad siempre había sido silenciosa.
Pero esta vez… gritaba.
Jadeé, mi cuerpo convulsionándose mientras el vacío a mi alrededor se agitaba con susurros y calor. Mis pulmones ardían por aire, mi corazón golpeaba como un tambor atrapado. Cada aliento que lograba tomar era como inhalar fuego.
¿Dónde estaba?
Lo último que recordaba era caer —el eco de la voz de Jordán rasgando el aire mientras todo se volvía negro. Pero ahora… ya no estaba cayendo.
Estaba flotando.
Y bajo esa calma si