JORDÁN
El mundo se ha quedado en silencio.
Demasiado silencio.
Cuando Dafne desapareció, el bosque mismo dejó de respirar. Incluso el viento se congeló a mitad de un susurro, como si el mundo contuviera el aliento… esperando ver qué haría yo después.
Pero yo ya lo sabía. Desgarraría este reino maldito si era necesario.
—El Alfa está perdiendo la cabeza —susurró uno de los guardias detrás de mí, con la voz temblorosa—. Lleva horas llamando su nombre…
El gruñido de Teo lo silenció. —Cier