Elara
No pude dormir después de oír el ruido… Simplemente no pude.
Me quedé en la cama con los ojos cerrados, escuchando la respiración del palacio a mi alrededor, cada sonido distante y su voz penetrando en mi conciencia como una aguja.
La oscuridad que sentí antes parecía ahora algo viva, cargada de algo que no podía nombrar, y no importaba lo fuerte que me abrigara con la manta, no podía quitarme la sensación de que algo se enroscaba bajo mi piel, esperando.
Qué, no tenía ni idea.
Cuando