Elara
En el momento en que los pasos de Orión se alejaron del comedor, sentí como si algo dentro de mí ya no se hubiera calmado.
Ya no podía ubicarlo, pero estoy segura de que ya no sentía la calma que antes me invadía, sino una especie de inquietud que me invadía por completo.
Me extendí lentamente por mi cuerpo, como agua tibia vertida en una piedra agrietada, sintiendo el humo de la preocupación que debería haber surgido cuando se fue tan bruscamente.
Debería haberlo perseguido para saber ad