Elara
El jardín se sentía más vacío sin él, aunque aún podía percibir la presencia de Orión, persistente como una sombra inalcanzable.
Lo había visto alejarse, con los hombros tensos y la expresión indescifrable, pero el vínculo vibraba con una tensión que ya no podía ignorar. Me apretaba, insistente y cálido, un recordatorio constante de la atracción que temía y ansiaba.
Apreté los puños a los costados, forzando mi respiración a un ritmo, intentando conectar con la realidad. No podía confiar en él, no ahora, no cuando irme era la única opción que sentía que realmente tenía.
Caminé por los pasillos del palacio, cada paso resonando en los fríos pasillos de piedra como un metrónomo que marcara el paso del tiempo. Evitaba el baúl, evitaba el vínculo, incluso me evitaba a mí misma en los espejos.
Cada reflejo parecía susurrarme, haciéndome preguntas que no estaba lista para responder.
¿Podría realmente irme sin arrepentirme?
¿Podría irme sin destruir el frágil vínculo que aún existía entr