Un murmullo recorre la multitud, y tras su anuncio, comienzan a surgir susurros.
—¿De qué está hablando?
—¿Más fuerte de la noche a la mañana...?
—¿Puede hacer eso?
No reacciono por fuera, pero por dentro, me daban ganas de estamparle la cabeza contra la pared, pero esa respuesta era justo lo que buscaba.
La sonrisa de Sevan se ensancha al leer mi reacción.
—¿Así que tenía razón, eh? Parece que alguien hizo trampa.
Su acusación resuena con fuerza, extendiéndose por la multitud.
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