Orión
En los instantes previos a despertar, sentí mi subconsciente flotando en el aire.
Era una sensación de paz, como en un estado de somnolencia. No, era pesado, casi como si estuviera creciendo en ese sentido, una vacuna asfixiante de la que no podía escapar.
Debió de durar un instante, pero me parecieron años y entonces… el aire me golpeó los pulmones con la fuerza de un tren de carga.
Desperté sobresaltado con una fuerte inhalación, mi cuerpo convulsionando mientras el dolor me invadía de