Elara
Es un poco surrealista despertar después de casi morir.
Sobre todo cuando pasó tan rápido. O sea, en un momento estás viendo a un par de personas bailar y al siguiente, te agarras el estómago y te cuesta respirar.
Cuando abrí los ojos, me encontré sentada en una habitación con un olor rancio.
Tenía el brazo conectado a un gotero y algo que olía a incienso ardía en la habitación.
¿Qué demonios?
Al incorporarme, intenté encontrarle sentido a todo aquello.
Lo último que recordaba era estar tumbada en el suelo ahogándome con mi propia sangre.
Sobresaltada por despertar en una habitación desconocida, di vueltas en la cama, esperando a que alguien entrara.
Como si fuera una señal, entró una mujer bajita y morena, murmurando entre dientes.
Levantó la cabeza de golpe al notar mi cambio de postura. “Oh, estás despierta, qué bien. Necesito tomarte las constantes vitales.”
Cuando se acercó, me encogí. “Espera, ¿dónde demonios estoy?”
“Estás en mi centro de curación. ¿No recuerdas que te tr