Elara
Se oyeron gritos en el pasillo, lo que solo propició más caos mientras la gente corría buscando refugio.
Sentí que alguien me alcanzaba en la oscuridad, pero no supe si era Orión buscando a otra persona. De repente, me empujaron al suelo y el sonido de cristales rotos llegó a mis oídos.
Intenté levantarme, pero me costó mucho, sentía un peso enorme que me aplastaba.
Entonces, sentí un dolor blanco y caliente que me desgarraba el estómago.
No supe cuándo grité, me encogí y me agarré el estómago de dolor.
¡Mierda!...
¡Sentía como si me ardiera el estómago!
Me costaba seguir la pista de lo que ocurría en el pasillo, retorciéndome y gimiendo de dolor.
Y así, las luces volvieron a encenderse.
Orión estaba a un par de metros de mí, gritándole órdenes a alguien. “Ay… ayuda…” gemí, extendiendo una mano hacia él, pero mi voz era demasiado débil para soportarlo.
El dolor se intensificó y cerré los ojos con dificultad, intentando aguantarlo.
Solo quería descansar…
Si tan solo pudiera cerra