Nicolás bajó al primer piso con pasos rápidos, como si escapara de algo invisible. Se cubrió el rostro con ambas manos, sonriendo entre dientes. Las cosquillas no lo dejaban en paz, como si la escena se le hubiera quedado atrapada en la piel.
—¿Qué me pasa? ¿De verdad me gusta Helena? —susurró para sí mismo.
Recordó que casi la besó estando sobrio en el parque de diversiones. Si la rueda no hubiera avanzado, seguro habría besado a Helena.
¿Por qué? ¿Por qué su corazón se aceleraba así?
—¿D