Helena miraba su figura en el espejo de su sala. Pasó las manos por su cintura, era lo único que ella consideraba atractivo. Se preguntaba qué tipo de mujer le gustaba a Nicolás.
Estaba lista para su cita.
—Insisto, te ves preciosa como siempre. Últimamente has salido mucho con Nicolás —habló Sarai, mirándola con ternura—. ¿Cuándo piensas decirle lo que sientes?
—Gracias, mamá. Sabes cómo subirme el ánimo —rio—. Y no pienso decírselo jamás. A menos que note algún cambio en él. Nuestra amistad