Isabela apretó con fuerza la mano de Noah. Sus dedos temblaban, pero su mirada estaba firme. Había mostrado todo lo que su madre le había hecho y ella se mantuvo callada durante años.
El juez asintió lentamente, con el rostro tenso. Golpeó el mazo una vez, listo para dictar la sentencia de esa mujer.
—Después de revisar las pruebas presentadas, escuchar los testimonios y analizar los hechos con el debido rigor, este tribunal ha llegado a una conclusión clara e inapelable —comenzó, con la expresión seria—. La señora Amanda Rivas ha sido hallada culpable del delito de intento de homicidio en perjuicio de su hija, Isabela Rivas. Los registros médicos, los testimonios de los vecinos y el testimonio de la propia víctima confirman que la acusada ejerció violencia física reiterada, provocando lesiones graves que pusieron en riesgo inminente la vida de la joven.
»Además, se comprobó que la acusada abandonó la escena, dejando a su hija inconsciente, sangrando y sin asistencia, en un est