—Muy bien, tortolitos —habló Nicole—. Ahora van a entrar mis tres enemigos y yo también necesitaré su apoyo.
—Claro, hermana —rio Noah, sin soltar la mano de su novia.
—¡Nicole! —La voz de Emma se coló en el tribunal.
Emma llegó junto a Thiago, agitada, con el pecho subiendo y bajando al ritmo de su respiración entrecortada. Había corrido desde la entrada del tribunal, buscando a su amiga.
—¿Llegué tarde? —preguntó, con la voz temblorosa.
Nicole parpadeó, porque últimamente Emma siempre es