—¡Come algo, maldita sea!
Bruno perdió la paciencia. Le dio una bofetada a Nicole que le volteó el rostro.
Ella no gritó, sólo lo miró con los ojos llenos de una mezcla de rabia y resignación. Él tomó el trozo de pan de la mesa y se lo empujó a la boca.
—Come —ordenó, como si su voz pudiera borrar el asco.
Nicole masticó despacio, con la garganta cerrada y el estómago revuelto. Estaba harta del pan.
—Eres un idiota… —dijo después de tragar—. ¿Me pegas? ¿Esa es tu gran demostración del a