Paula se acercó a la mesa donde reposaban los diseños. Los fue fotografiando uno por uno con precisión. Desde los bocetos, hasta las paletas de color, incluso las pequeñas anotaciones que Nicole había dejado al margen.
Cuando terminó, abrió el chat con Cassandra y sin añadir palabras, comenzó a enviar los archivos.
—Esto fue pan comido —sonrió con malicia—. No imaginé que Nicole dejaría su colección tan cerca de mí. Expuesta… sin supervisión.
Paula salió de la oficina con una ola de orgu