Paula se acercó a la mesa donde reposaban los diseños. Los fue fotografiando uno por uno con precisión. Desde los bocetos, hasta las paletas de color, incluso las pequeñas anotaciones que Nicole había dejado al margen.
Cuando terminó, abrió el chat con Cassandra y sin añadir palabras, comenzó a enviar los archivos.
—Esto fue pan comido —sonrió con malicia—. No imaginé que Nicole dejaría su colección tan cerca de mí. Expuesta… sin supervisión.
Paula salió de la oficina con una ola de orgullo golpeando su pecho. Se dirigió al baño de mujeres para hacer sus necesidades. Vio que no había nadie, se metió en un cubículo y llamó a su hermana.
—¿Sí? ¿Algún avance? —preguntó Cassandra—. Siempre me llamas cuando encuentras algo.
—¡¿Es que no revisas mis mensajes?! ¡Te acabo de enviar la colección completa de Nicole! —exclamó, en voz baja para no llamar la atención—. Tienes que apresurarte y lanzarla antes que ella. Será un duro golpe para Nocturne Fashion.
—¿Qué?
—Ya tuviste que habe