Faltaban pocos días para la gala más esperada del mes. Nicolás, con el permiso del anfitrión, iba a presentar su nueva colección de ropa.
Él sería el único en hacer un desfile, se lo aprobaron porque llevaba meses sin traer algo nuevo.
Nicolás ya estaba listo para la reunión que tendría esa noche con su socia. Tocó la puerta de su vecina, acomodándose la corbata.
Sarai fue la que abrió.
—¡Nicolás! Que gusto volver a verte —lo saludó, dándole un espacio—. Entra, entra. Mi hija está terminand