Nicolás empezó a aplaudir varias veces y se levantó. Helena volteó hacia todos lados porque se volvieron el centro de atención.
—¿Qué haces? —susurró—. ¿Es que estás loco? Nadie puede saber mi identidad.
—Cálmate. Eres mi novia, actúa como tal —Le guiñó un ojo—. ¡Quiero hacer un brindis porque esta mujer me acaba de dar el sí! ¡Somos novios!
El publicó murmuraba cosas que Helena no lograba escuchar. Se le subió el calor a las mejillas y trató de ocultar su rostro. Mucha gente todavía la cono