Capítulo 132: La Costura del Engaño
El impacto contra las aguas del Manantial no fue el choque brutal contra el líquido que Astraea esperaba. Gracias a la esfera de luz ámbar que envolvía sus cuerpos, la entrada en la superficie fue como atravesar una membrana de seda eléctrica. El agua, ahora de ese verde neón antinatural, no los hundió, sino que los sostuvo en una suspensión viscosa que amortiguó la caída de diez mil pies.
Astraea emergió a la superficie jadeando, con el sabor metálico del po