–¡JEFE!– gritó el secretario de Gregório, lo que hizo que sus hombres intensificaran los ataques como venganza.
–¡No no no!– Melissa sintió lágrimas rodar por sus ojos y se apoyó en la pared para levantarse, dio un paso, pero en el segundo paso sus piernas volvieron a fallar y cayó al suelo.
Con lágrimas cayendo al piso, Melissa se negó a quedarse tirada y se apoyó en los brazos haciendo todo esfuerzo para levantarse, pero pronto un desesperación se apoderó de su cuerpo al sentir su brazo ser s