Valentina se dejó caer en la cama después de ducharse y se quedó mirando el techo, pensativa por el beso reciente con Alexander. No supo cómo reaccionar y simplemente dejó que su cuerpo decidiera, y su cuerpo había decidido entregarse al beso, entregarse en sus brazos y dejarse envolver.
Valentina se giró de lado mirando la puerta por donde habían estado. No podía ser hipócrita y decir que Alexander era feo o que no era su tipo; aunque fuera grosero, arrogante y prepotente, físicamente era el t