—¿De… de qué estás hablando? ¿Por qué me preguntas eso?— preguntó Valentina nerviosa.
Sebastiano soltó una risa seca. —Saliste a hablar con él y dijiste que no era nada importante, pero volviste pensativa y claramente estás pensando en él. Y además, ya te ofrecí mi ayuda para salir de ese matrimonio arreglado, pero sigues inventando excusas para quedarte atrapada en él. Y… aunque me cueste admitirlo, empiezo a ver en ti el brillo que veía en aquella época, pero ese brillo no está dirigido a mí.