–¿Erick? ¿Qué estás haciendo? ¡Baja esa arma!– dijo Sindy nerviosa mirando a su hermano.
–¡Cállate! ¡Todas ustedes, al suelo ahora!–
Las mujeres, asustadas, obedecieron de inmediato. Serena miraba fijamente al hombre que tenía el arma apuntada hacia ella.
–¿Q-qué crees que estás haciendo? ¿Qué pretendes con esto?–
Erick caminó hacia ella y la tomó del brazo, levantándola de la silla y acercando su rostro al de ella.
–Solo estoy tomando lo que es mío. Tú vienes conmigo–
–¡Erick!– Sindy se levantó, y Erick apuntó el arma hacia ella.
–Si dices una palabra más, te disparo–
–Sindy, por favor. Nadie se mueva. Y no necesitas herir a nadie, yo iré contigo.– dijo Serena mirándolo.
–No es como si tuvieras otra opción, y si algún guardia entra por esa puerta, te mato–
Erick apretó con fuerza el brazo de Serena y la arrastró hacia la puerta trasera por donde salieron.
Erick empujó a Serena dentro del coche y dio la vuelta. En ese tiempo, Serena rápidamente presionó tres veces el botón de su reloj