–¿CÓMO ASÍ QUE NO PUEDE SACARME DE AQUÍ?!!!– gritó Arthur Strom a su abogado, golpeando sus manos esposadas contra la mesa de la sala de la comisaría.
–Lo siento señor, pero hay pruebas contundentes de los crímenes que cometió y de su implicación en ellos, y como está siendo encuadrado como uno de los líderes de un cartel de drogas, y también pesan sobre usted varios otros crímenes, puede incluso recibir cadena perpetua–
–¡Pero esto es un montaje! Usted mismo me dijo que esta era una buena forma de recuperar lo que perdí en tiempo récord. Antony William, hable con él, fue él quien me presentó a esos hombres diciendo que podían ayudarme con mis problemas y deben haber armado todo esto para mí. Nos encontramos en una discoteca en el centro de la ciudad, uno de ellos tenía los brazos tatuados y...–
–¡Señor Strom! Si aprecia su vida o la de sus hijos y de toda su familia, le aconsejo que mantenga la boca cerrada, ese tipo de personas no gustan de delatores, tienen ojos, oídos y gente e