Años atrás…
El muchacho que limpiaba la piscina tuvo su atención tomada por las voces de unas chicas que corrían jugando entre risas, pero su atención fue completamente capturada por la chica de cabello negro y ojos azules, con la sonrisa más hermosa y brillante que él había visto en su vida. Su pecho comenzó a latir de una forma cálida y reconfortante como nunca antes había sentido. Sin embargo, aquel sentimiento se convirtió en desesperación cuando vio a la chica caer en la parte más honda de la piscina y comenzar a agitarse.
—¡SERENA!— gritaban las otras chicas desesperadas, y el muchacho rápidamente saltó a la piscina, nadó hasta ella y la tomó antes de que se hundiera.
Serena se apoyó en los hombros del muchacho mientras tosía desesperadamente, y enseguida sintió que su cuerpo era levantado y dejado sentado en el borde de la piscina. La joven recuperaba el aire aún asustada, y miró a su salvador: un chico simple y común, probablemente otro de los trabajadores de la casa. Pero par