Lyra caminaba al lado de River, con las manos entrelazadas, mientras su cabello húmedo goteaba discretamente por la espalda. La brisa fresca de la noche acariciaba su rostro, pero no era suficiente para borrar los rastros de llanto que aún manchaban sus ojos, ligeramente enrojecidos. Aun así, sonreía, una sonrisa tímida, sincera y un poco temblorosa, como si ese breve momento de paz a su lado hubiera sido todo lo que necesitaba para volver a respirar.
River la observaba con la misma atención de