—Por favor… —su voz salió más débil de lo que quisiera—. River está herido. Lyra también. Necesitamos ayuda, no hay tiempo que perder.
Claus, aún con el cuerpo desnudo y salpicado de barro tras la transformación, cruzó los brazos, implacable.
—Puedes gritar hasta quedarte sin voz, humana. Yo no doy un paso sin la autorización del Beta. Y ya fue llamado. Si dices la verdad, esperarás como cualquier otro.
Nora, encogida detrás de su hermana, susurró:
—Callie… ¿y si no nos creen?
—Tienen que cre