—Eso también vamos a entrenar. Pero hoy empezamos con la forma humana, es lo más seguro.
Se sentaron lado a lado sobre la hierba, en un espacio donde el sol tocaba la tierra como si el propio cielo los observara. La luz del día calentaba sus pieles, volviéndolos más tranquilos. El claro estaba en silencio, rodeado de árboles que se inclinaban sobre ellos formando un techo natural que los aislaba del resto del bosque.
Lyra respiró hondo, intentando silenciar los pensamientos que siempre corrían