Kael no respondió, sus ojos estaban fijos en la marca del hombro de su luna. Seguía sangrando, no se había cerrado de inmediato como debía.
Ulric se acercó a la grieta con expresión horrorizada.
—La diosa… rechazó la unión.
La frase hizo que todos se quedaran sin aliento.
La ceremonia había sido rechazada.
La diosa de la luna no bendijo a la nueva Luna.
El silencio, tras el rayo, era casi ensordecedor.
La decoración estaba arruinada, la música había cesado y la grieta en el suelo seguía humeand