58. Un peón
—Déjame maldita basura...— gritó Ronal.
Los guardias lo soltaron en una zona despoblada.
—¿ Dónde está Regina?...— preguntó impotente.
Pasaron de él y se subieron a sus autos saliendo de ese lugar. Lo primero que hizo fue tomar su celular con prisa y marcar el número de la persona en quien más confianza en aquel momento.
— Gabriel... Estoy en un descampado, ven a por mí, creo que tenemos hablar...
El grupo de emociones que corrían por todo su cuerpo provocaba una inestabilidad emocional por lo