73. Vacío
Todavía recuerdo sus gritos, recuerdo su mirada pocas veces cálida, la primera vez que sostuve un arma, la primera vez que lastimé y arrebaté una vida, la primera vez que la ví en aquel viaje a París acompañando a su madre, esa sonrisa que perdió estando conmigo iluminaba todo a su paso. No hace más de un año de eso, cuando la miré a distancia y me fascinó su inocencia, debía cogerla, hacer que fuera mía, mía...
«— Héctor¿ Qué tanto miras?» preguntó el tipo a mi lado.
Desvíe la mirada a una rub