57. Otro pedazo más
— Regina...
La voz desesperada de Ronal se oía con un doloroso eco y la luz parpadeante dañaba los hermosos ojos de la pequeña. El ruido parecía disminuir con el tiempo y todo volvía a ser oscuro , frío, aunque sus pulmones parecían arder.
Por otro lado el rostro enrojecido de Ronal se veía destrozado, su cabello alborotado y sus ojos miel ahogados en lágrimas.
Había sido pura suerte o tal vez el destino el hecho de que Ronal saliera del “gray love ” en ese momento. Había quedado con su padre