74. Mi única salida
Él abrió los ojos con dificultad sintiendo su cuerpo pesado y una pequeña presión en el pecho. Observó la habitación totalmente perdido, parecía el cuarto de una cría, todo pintado de rosa, un color horrible ante sus ojos. Los cerró y esta vez al abrirlos se fijó en esa cabellera marrón que reposaba sobre su pecho desnudo, la respiración de la pequeña rozó su piel haciendo que un sentimiento se encendiera en su pecho. Dudosamente puso su mano en el rostro de ella apartando el cabello que impedí