50. ¿Hasta cuándo? (+21)
Con dificultad había logrado dormir sobre esas sábanas asquerosas, todo su cuerpo se contraía con cada pensamiento, y tener la mirada de Héctor en su nuca no era algo que redujera la tensión...
La sensación de ser envuelta por unos brazos cálidos relajó su cuerpo, por unos segundos se acomodó en esa paz hasta que un tic se hizo en su cabeza y abruptamente se apartó de él. Abrió los ojos desorientada y horrorizada, la mirada neutra de Héctor se posó en ella con indiferencia, aunque por dentro es