Mundo ficciónIniciar sesiónEl apartamento temporal de Layla en Chapinero se había convertido en un búnker de papel cebolla, tazas de café manchadas con lápiz labial reseco y la luz azul parpadeante de dos monitores de alta resolución.
Afuera, la lluvia de Bogotá caía con esa insistencia melancólica que parecía querer lavar la ciudad entera, pero Layla no había mirado por la ventana en dos días. Llevaba setenta y dos horas sin dormir, al







