[Adriana]
El café espresso siempre había sido mi combustible. Durante mis años de madrugadas en el Hospital Central de Roma, la cafeína era la única constante que me mantenía en pie. Pero esta mañana, sentada en la cabecera de la inmensa mesa de juntas de Altair Health Management en Madrid, el simple aroma del café recién tostado que mi asistente acababa de dejar frente a mí me provocó una náusea tan violenta que tuve que agarrarme a los bordes de la silla de cuero.
—¿Señora Brooks? ¿Se encuent