[Alan]
La oscuridad era mi único universo.
La seda que cubría mis ojos y las ataduras en mis muñecas me habían despojado de mi instinto más básico: el control. Para un hombre acostumbrado a anticipar cada jugada de sus enemigos, estar a ciegas era un infierno. Pero estar a ciegas bajo las manos de Adriana Summers era el puto paraíso.
Mi mente, que durante todo el día había sido un torbellino de traiciones, números rojos y furia homicida, se había quedado completamente en blanco.
No existía la e