Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl sonido rítmico, suave y constante del Océano Índico rompiendo contra los pilares de madera de nuestra villa fue lo primero que registró mi cerebro al despertar.
Abrí los ojos con lentitud. La luz del sol se filtraba a través de las inmensas puertas de cristal que estaban abiertas de par en par. No había paredes de mármol negro ni rascacielos corporativos; solo una infinita e ininterrumpida extensión de agua color turques







