[Adriana]
El pestillo de la puerta de caoba giró con un chasquido sordo que pareció detener el tiempo en el piso cuarenta de Brooks Investments.
Empujé la madera y entré, cerrando de inmediato a mis espaldas para bloquear las miradas aterrorizadas de los ejecutivos que esperaban un milagro en el pasillo. La oficina estaba en penumbra, con las persianas automatizadas bajadas hasta el suelo. El olor a whisky rancio y tensión pura me golpeó el rostro al instante. En la alfombra, cerca de uno de lo