REY DE OROS. CAPÍTULO 31. La señora Thorne
REY DE OROS. CAPÍTULO 31. La señora Thorne
Frank lo miró con la boca entreabierta, como si Alaric acabara de sugerir comprar la luna para regalársela a Costanza.
—Con todo el respeto pero lo voy a empezar a tutear en serio: ¿¡Estás loco?! —murmuró, moviendo la cabeza de un lado a otro y lanzando una carcajada nerviosa—. ¿Tienes idea de lo que cuesta eso?
Alaric arqueó una ceja, como si estuviera escuchando una exageración infantil.
—¿Cuánto puede costar el patrocinio completo de un equipo para