REY DE OROS. CAPÍTULO 32. Críticas irrelevantes
REY DE OROS. CAPÍTULO 32. Críticas irrelevantes
El evento avanzaba con tanta luz, música y discursos que cualquiera habría jurado que se trataba de una entrega de premios y no de un lanzamiento empresarial. Pero para Alaric, lo más importante no era el nuevo producto, ni los gráficos proyectados en pantallas gigantes, ni siquiera la lista interminable de invitados influyentes. Lo que más disfrutaba esa noche era caminar de la mano de Costanza, presentándola como si se tratara de su mayor logro.