REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 37. Un paréntesis
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 37. Un paréntesis
Tristan abrió los ojos despacio, sin prisa, como si su cuerpo se resistiera a aceptar que el día tenía que seguir. Lo primero que vio fue el cabello de Cally, extendido sobre la almohada, y su respiración suave, acompasada, pegada a su pecho. Estaba acurrucada contra él, tan cerca que podía sentir el calor que desprendía incluso dormida.
Durante unos segundos no se movió. La observó en silencio, intentando asimilar lo que había pasado. Sabía que aque