REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 36. Una tortura
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 36. Una tortura
Cally no podía sonreír abiertamente, pero por dentro tenía ca cara de una niña viendo sus primeros fuegos artificiales. Estaba arrodillada frente a Tristan, y aunque él se creyera que era de otro modo, la que estaba gobernando aquel juego era ella. Lo sintió correrse en su boca como si fuera el primer y único lugar en el mundo verdaderamente suyo, y vio la forma en que sus ojos se apagaban por el cansancio.
Fue solo un momento, más corto que un suspiro