REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 3. Un pago sin apuestas
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 3. Un pago sin apuestas
Tristan la vio sonreír suavemente y caminar hasta la mesa de póker que ocupaba el centro de la habitación. Sus pasos eran tranquilos, seguros, pero había un brillo en sus ojos que delataba diversión y curiosidad. Se sentó en una de las sillas, acomodó las cartas frente a ella y acarició el mazo con un gesto casi ritual, como si cada carta guardara un secreto que solo ella podía leer.
—¿Eres buena jugando? —preguntó Tristan, porque ese ya sería