CAPÍTULO 44. Una amiga y una verdad
CAPÍTULO 44. Una amiga y una verdad
Raven salió de la mansión sin mirar atrás. El taconeo firme de sus botas resonaba en la entrada de mármol como un tambor de guerra. Detrás de ella, su escolta se mantenía atenta, sin hacer preguntas. El auto negro la esperaba con el motor encendido, y ella subió sin decir una palabra, cruzando las piernas con una mezcla de rabia contenida y determinación.
Media hora después, el vehículo cruzaba los altos portones de su propia casa, aquella que no pisaba desde