CAPÍTULO 11. Mentiras y amenazas
CAPÍTULO 11. Mentiras y amenazas
Ulises se acercó a Rosela y le sujetó la barbilla con las manos como si de repente hubiera empezado a odiar esa voz fingidamente aniñada y esa estupidez elemental con que se expresaba siempre.
—¡Usa tus maldit@s neuronas, Rosela! ¡Los juntamos para que las dos herencias queden unidas! ¡Luego nos deshacemos de los dos y listo, yo soy el único heredero de la fortuna de los Crown y la de los Harrelson! —siseó Ulises con tono cruel—. Pero para matarlos, obvio hay qu