La tarde estaba tranquila en Barcelona, pero Amanda sabía que la calma no duraría mucho. El artículo seguía circulando. Cada hora aparecía replicado en nuevos portales.
Alice observaba desde la mesa del comedor mientras Amanda caminaba lentamente por la sala con el teléfono en la mano.
—¿Estás segura de esto? —preguntó Alice con serenidad.
Amanda asintió.
—No quiero atacar a nadie… pero tampoco voy a permitir que sigan construyendo mentiras. Marcó el número. Del otro lado respondió una voz tran