La sala de juntas de las Empresas Giordani permanecía en silencio después de la salida de Amanda. Durante varios segundos nadie habló.
Los directivos seguían mirando la puerta por donde ella había salido, como si aún procesaran lo que acababan de escuchar.
Entonces MIguelAngelo deslizó la carpeta sobre la mesa.
—Creo que lo más prudente es revisar esto —dijo con serenidad.
Lucas el otro amigo y socio de Vittorino tomó la carpeta primero. Dentro había varias páginas impresas: registros de transf