La noche se rompió en Barcelona con un gesto simple… pero definitivo.Una contracción.Luego otra. Más fuerte. Más clara. Amanda se sostuvo del borde de la mesa, respirando con dificultad.
—Vittorino… No necesitó decir más. Él ya estaba a su lado.
—Ya está… —murmuró, con una mezcla de nervios y determinación. Esta vez no hubo dudas. No hubo distancia.
Vittorino llamo a Alice, buscaron las canastilla, Alice quedo en casa con Santi quien ya dormía en su habitación.
El trayecto hasta la clínica fue r