Los días fueron pasando tras el regreso de Nápoles, y aunque Barcelona los recibió con su luz habitual y el murmullo constante del mar, algo en Santi no volvió a ser igual.
Fram lo notó desde el primer momento, el siempre le gustaron los niños, y quería al niño como si fuera su hijo, lo conoció desde la primera semana que Amanda llego a Barcelona con su pequeño bebe, y quedo prendido del niño y por supuesto de la madre. Le dolía ver la tristeza en sus pequeños ojos.
Esa tarde del sábado busco a