La mañana avanzaba lentamente cuando Amanda y Santi bajaron al hall de la posada con sus maletas. Fram los esperaba junto a la puerta, tranquilo, atento a cada gesto del niño.
Los dueños de la posada se acercaron para despedirse. Eran una pareja mayor, cálida, que había tomado especial cariño por Santi durante esas semanas.
—Fue un gusto tenerlos aquí, signora Giordani —dijo la señora con una sonrisa amable—. Esperamos verlos pronto.. . La señora miro al esposo con un poco de inquietud, a los d